
Desarrollada en colaboración con la directora de arte Siobhan Hooper, la ilustración de Andressa captura un momento de tranquilo bullicio: una camioneta de panadería que llega con baguettes calientes, banderines que se mueven con la brisa y la vida del pueblo reuniéndose alrededor de la comida y el lugar.
A través de colores suaves, detalles llenos de carácter y una sensación de movimiento, Andressa traduce los temas de renovación y comunidad de la novela en una escena visual acogedora.
El resultado es una portada que funciona como la puerta de una panadería abierta, invitando a los lectores a una historia de nuevos comienzos, amistad y los ritmos de un pequeño pueblo francés.