
El encargo de Juliana es para el número de mayo de AQUILA y se desarrolla a lo largo de dos páginas dobles, cada una de las cuales responde a un tipo de narrativa diferente.
«Dos caras de una historia» narra un relato tierno e imaginativo ambientado en una biblioteca, donde los cambios de perspectiva y los pequeños detalles adquieren un significado inesperado. Paralelamente, una segunda página muestra la vida cotidiana en Inglaterra hace un siglo, centrándose en las rutinas familiares y los sutiles cambios.
Su técnica de recorte de papel confiere a ambas escenas una cualidad tangible, casi palpable, con figuras y detalles dispuestos con esmero.

