
Andrei realizó una serie de retratos para esta novela que narra la historia de cuatro jóvenes negros en Londres mientras lidian con la amistad, la identidad y las presiones de la vida cotidiana.
Su enfoque aúna sutiles texturas retro con un toque deconstructivo, creando retratos que hablan de la cercanía, el cariño y los lazos emocionales que subyacen en la historia.
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